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En el año 2000, MD Anderson Cancer Center Madrid abrió sus puertas en Madrid como primera filial en el mundo de MD Anderson Cancer Center de Houston (Texas) uno de los centros oncológicos, dedicados únicamente al cáncer, más prestigiosos del mundo.

MD Anderson Cancer Center Madrid es en la actualidad centro de referencia y de excelencia para el tratamiento del cáncer en España y en Europa gracias a un equipo de profesionales altamente especializados, a las magníficas instalaciones actuales y a la continua y estrecha colaboración con MD Anderson Cancer Center de Houston

Raspa, vainas, pimentón, anguila y dashi de verduras

El Sabor Perdido

El Sabor Perdido es un proyecto de investigación de la Fundación MD Anderson Cancer Center España, centrado en mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos que pierden o tienen alterado el sabor y el gusto por la comida durante y después de los tratamientos de quimioterapia y radioterapia convencionales.

Los trastornos digestivos y dietéticos son efectos adversos sumamente frecuentes en los pacientes oncológicos, como consecuencia de los múltiples tratamientos farmacológicos o de la radioterapia.

Entre ellos, destacan los cambios perceptivos del sabor de los alimentos y bebidas ya que varios de estos trastornos pueden ser permanentes.

El alivio de estos efectos secundarios es un aspecto importante de la atención y el tratamiento para el cáncer, como parte de una asistencia integral a los enfermos.

Los enfermos que se someten a un tratamiento de quimioterapia afirman que uno de los efectos secundarios más más frecuentes es la pérdida del sabor en las comidas, sobre todo las favoritas.

El Sabor Perdido cuenta con una primera experiencia protagonizada en el ámbito culinario por Ramón Freixa, cocinero catalán afincado en Madrid con dos estrellas Michelin, que ha cosechado resultados satisfactorios.

La iniciativa … a través de los Pintxos

Mediante esta iniciativa ya no hablamos solamente del sabor, en este proyecto seremos pioneros en plantear una nueva manera de que las personas enfermas de cáncer, más allá de disfrutar de la gastronomía en miniatura con todo su sabor, lo puedan hacer de una manera que además les aporte una sensación de integración y disfrute social de una manera distinta a como acostumbran.

Los pintxos, contribuirán sin duda a la recuperación de esos sabores perdidos, como lo hicieron las experiencias lideradas por Ramón Freixa, y aportarán además esa vertiente de diversión, ocio e informalidad de una gastronomía que en esencia se comparte, reforzando el aspecto social del hecho de comer y contribuyen a una percepción más amigable por parte de los pacientes.

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Pasos del proceso

El trabajo de los cocineros está orientado por los profesionales sanitarios de MD Anderson Cancer Center Madrid, que son quienes seleccionan a los pacientes y les proponen participar en esta experiencia en función de su estado de salud y momento de la terapia.
A todos los participantes se les solicita el consentimiento informado para tomar parte en la experiencia, requisito sin el que no pueden acceder a ella.

Selección de los cocineros y entrevista con los responsables del proyecto, la oncóloga Pilar López Criado y el experto en Nutrición Clínica y Dietética, Pedro José Robledo.

Antes de julio se habrán seleccionado cuatro destacados cocineros de pintxos para participar en El Sabor Perdido y celebrarán una primera reunión con el responsable de Nutrición de MD Anderson Cancer Center Madrid. La finalidad de esta reunión es la de conocer la problemática en el sentido del gusto que padecen los pacientes oncológicos que se plantean en la terapia con las personas que padecen la enfermedad, para así disponer de parámetros de trabajo con los que potenciar sabores y facilitar texturas de los alimentos para que no pierdan el hábito de la alimentación como pilar básico para superar su enfermedad.

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Selección de los pacientes

En la primera semana de septiembre, la oncóloga responsable del proyecto propondrá a cuatro pacientes para que puedan formar parte de la experiencia.

Contacto entre pacientes y cocineros

En las dos semanas siguientes, cocineros y pacientes entablarán relaciones para conocer la casuística de cada persona, sus platos y sabores favoritos, las consecuencias del tratamiento en la percecpción de los sabores y, en definitiva, comenzar a crear pintxos que puedan incentivar a recuperarel hábito de la comida y su función social, al mismo tiempo que les aporten los nutrientes necesarios.